Blog de asesoría y gestoría

Mi empresa tiene facturas sin cobrar. ¿Reclamar o negociar? Guía para pymes

Supongamos que una factura que enviaste a un cliente lleva meses pendiente de cobro. El cliente promete pagar la semana siguiente, pide otro plazo y vuelve a retrasarlo. Mientras tanto, tu empresa necesita liquidez para pagar nóminas, proveedores o impuestos. Llega un momento en el que seguir esperando empieza a tener un coste.

Lo cierto es que para toda pyme el hecho de reclamar una deuda es un asunto delicado y suele plantear una duda bastante razonable: ¿merece la pena intentar un acuerdo o ha llegado el momento de acudir a los tribunales?

Al final la respuesta depende de una serie de elementos que hay que analizar: qué documentación tienes, cuál es la actitud del deudor con respecto a las facturas que no ha pagado y las posibilidades reales de cobro que tienes ahora mismo. 

Desde el equipo de Gestoría Martínez Comín te invitamos a analizar los distintos factores antes de actuar, lo que puede ser clave para evitar procedimientos innecesarios y, sobre todo, para no dejar pasar demasiado tiempo cuando la reclamación judicial es la vía más adecuada.

reclamar o negociar facturas impagadas

Antes de reclamar una deuda, comprueba qué puedes acreditar

Una factura impagada es un punto de partida, pero una reclamación que tenga una cierta solidez jurídica necesita poder demostrar realmente de dónde procede la deuda.

Hay distinta documentación que puede ser útil:

  • Contratos
  • Presupuestos aceptados
  • Albaranes 
  • Correos electrónicos o mensajes en los que el cliente reconoce el importe pendiente.

Antes de iniciar una reclamación, por tanto, merece la pena ordenar toda la documentación y revisar si la cantidad está determinada y ha vencido. Una deuda discutida por un trabajo supuestamente incompleto plantea un escenario diferente al de un cliente que reconoce una factura y simplemente retrasa el pago.

Si buscas abogados para reclamación de deudas en Zaragoza o cualquier otra ciudad del país, nosotros podemos estudiar debidamente la documentación antes de iniciar cualquier tipo de actuaciones. Revisarlo todo bien permite valorar con mayor claridad y precisión cuál será la vía jurídica que encaje mejor, así como anticipar posibles argumentos del deudor.

Otro aspecto importante es la solvencia. Obtener una resolución favorable sirve de poco cuando el deudor carece de patrimonio susceptible de ejecución. El análisis debe tener en cuenta las posibilidades posteriores de cobrar.

¿Cuándo reclamar o negociar facturas impagadas?

Negociar una deuda con un cliente moroso puede tener sentido cuando el deudor reconoce lo que debe y existe de verdad una posibilidad razonable de alcanzar un acuerdo.

Lo lógico es que una empresa con un problema puntual de tesorería pueda aceptar un calendario de pagos sin el mayor problema. En otros casos más complicados, no obstante, es posible pactar una fecha concreta para liquidar el importe pendiente. Lo importante es que cualquier acuerdo quede correctamente documentado.

La negociación pierde utilidad cuando las promesas de pago se suceden sin resultados y te dan largas de forma indefinida. Cada nueva prórroga retrasa la recuperación del dinero y puede debilitar la posición del acreedor si deja pasar el tiempo sin adoptar medidas.

Tampoco debería confundirse negociar con aceptar cualquier propuesta. Una pyme necesita calcular cuánto puede esperar y qué efecto tiene el impago sobre su propia tesorería.

Nuestro servicio de consultoría jurídica para empresas permite plantear la negociación desde una posición más clara. Un requerimiento formal redactado por un profesional puede marcar un cambio frente a los correos o llamadas que el deudor lleva semanas ignorando.

¿Cuándo pasar de la negociación a la reclamación judicial?

Hay situaciones en las que continuar negociando empieza a carecer de sentido. Seguro que has vivido algunas circunstancias similares:

  • El deudor deja de responder a tus mensajes
  • Se incumplen acuerdos de forma repetida.
  • Se discute una obligación de pago que previamente había reconocido.

Antes de presentar una demanda resulta aconsejable realizar un requerimiento formal de pago, lo que sirve para dejar constancia fehaciente de la reclamación y permite abrir una última oportunidad para resolver el conflicto sin prolongarlo ante los tribunales.

Ahora bien, si no hay respuesta, el abogado puede valorar la vía judicial aplicable según la naturaleza de la deuda y la documentación disponible.

El empresario debería conocer de antemano los posibles costes y las probabilidades de recuperación. Reclamar 2.000 euros a una sociedad solvente que reconoce la factura plantea un escenario distinto al de perseguir una cantidad elevada frente a una empresa cercana a la insolvencia.

La cuestión no debería limitarse, por tanto, a si jurídicamente puedes reclamar. Hay que estudiar si la reclamación realmente tiene un sentido económico para tu PYME y cuál puede ser el recorrido del procedimiento.

¿Qué es el proceso monitorio y cómo ayuda a reclamar facturas impagadas?

Está regulado en los artículos 812 a 818 de la Ley de Enjuiciamiento Civil. Permite reclamar deudas dinerarias líquidas, determinadas, vencidas y exigibles cuando pueden acreditarse mediante los documentos previstos legalmente.

Una de sus particularidades es que la petición inicial puede presentarse sin abogado ni procurador. Que la ley permita hacerlo no significa que todos los casos sean sencillos. Si el deudor formula su oposición, el procedimiento puede continuar por los cauces procesales correspondientes y la asistencia profesional cobra especial relevancia.

Una vez admitida la petición, se requiere al deudor para que pague o formule oposición dentro del plazo legal. Si paga, la reclamación termina. Cuando no paga ni se opone, puede abrirse la vía para solicitar la ejecución y tratar de cobrar mediante el patrimonio del deudor.

Lo cierto es que para una pyme con facturas bien documentadas, el monitorio puede ser una vía útil para no tener que llegar más lejos. Antes de iniciarlo, sería interesante revisar la prueba con la que cuentas de la deuda y prever qué ocurriría si aparece oposición.

¿Qué ocurre si el deudor se opone al monitorio?

Ten en cuenta que recibir una oposición no significa que la deuda desaparezca. Lo que ocurre simplemente es que el deudor discute la reclamación, por lo que habrá que resolver el conflicto por el cauce procesal correspondiente.

Ahí adquiere especial importancia el trabajo previo que se haya hecho a la hora de recopilar la debida documentación: contratos mercantiles firmados, comunicaciones comerciales, justificantes de prestación del servicio… Todo es importante para defender la reclamación.

Piensa que la oposición puede cuestionar la cantidad reclamada o la propia existencia de la deuda, por lo que si no está todo bien acreditado, podría no ser la mejor solución. Iniciar un monitorio pensando únicamente en la rapidez del trámite puede ser un error cuando ya existen indicios claros de que el cliente discutirá el pago.

Un abogado puede anticipar parte del escenario revisando las comunicaciones mantenidas con el deudor. Si durante meses ha cuestionado una factura, probablemente haya que preparar la reclamación pensando desde el principio en una posible controversia judicial.

La estrategia debería partir, en nuestra opinión, del caso concreto y del dinero que realmente puede recuperarse.

Abogados para reclamación de deudas: cuándo pedir ayuda

Esperar varios meses antes de consultar a un abogado suele reducir el margen para gestionar un impago con calma. En Gestoría Martínez Comín te recomendamos acudir a los servicios jurídicos para estudiar la documentación y escoger la vía de reclamación que más probabilidades de éxito tenga.

Si buscas asesoramiento jurídico para empresas en Zaragoza o cualquier otra localidad, que tengan realmente experiencia en gestión de reclamaciones y conflictos empresariales, estamos a tu disposición. No tomar ninguna iniciativa y dejar que pase el tiempo simplemente provocará que llegue un momento en el que ya no puedas reclamar la deuda.

Ten en cuenta que, al final, una deuda comercial afecta al balance, a la tesorería y a las relaciones con clientes o proveedores. La reclamación debería contemplarse dentro de la realidad empresarial, y así es como lo hacemos en Gestoría Martínez Comín.

Si tienes facturas pendientes y ya no sabes si seguir negociando o iniciar acciones legales, te invitamos a salir de dudas y contactar ahora con nosotros. Revisaremos tu caso y la documentación disponible para determinar qué opciones tienes para intentar recuperar la deuda.

Otras cuestiones sobre reclamación de deudas en empresas

Veamos algunas de las preguntas frecuentes acerca de la reclamar una deuda impagada.

¿Puedo reclamar una factura si no tengo un contrato firmado?

Puede ser posible. La relación comercial puede acreditarse mediante facturas, presupuestos aceptados, albaranes y otras comunicaciones entre las partes. Es recomendable revisar toda la documentación antes de reclamar.

¿Puedo iniciar un monitorio contra otra empresa?

Sí. El proceso monitorio puede utilizarse para reclamar deudas dinerarias que cumplan los requisitos legales, incluidas las derivadas de relaciones comerciales entre empresas.

¿Necesito abogado para presentar un proceso monitorio?

La petición inicial del monitorio no exige abogado ni procurador. Si existe oposición o hay que acudir posteriormente a ejecución, los requisitos de intervención profesional dependerán del supuesto y de la cuantía conforme a la Ley de Enjuiciamiento Civil.

¿Qué pasa si gano la reclamación pero la empresa deudora no paga?

Puede ser necesario iniciar la ejecución para intentar cobrar sobre bienes o derechos del deudor. Por esa razón resulta útil valorar la solvencia antes de asumir determinados costes judiciales.

¿Puedo reclamar intereses por una factura pagada fuera de plazo?

En operaciones comerciales entre empresas puede existir derecho a reclamar intereses de demora conforme a la normativa aplicable. El cálculo dependerá de las condiciones pactadas y de las circunstancias de cada deuda.